
No hay lugar más hostil
más cruel, que el espacio
vacío, planetario y gris
que el azar impuso
entre tu casa helada
y mi ansia torpe
absurda, perezosa
(y callada)
de amarrarme allí.
No hay tiempo más hostil
más eterno, más vano
rotundo, dictador, febril
que el segundo que pasa
sin rozarte la espalda
ni el olvido se olvida
que nada amanece
(en serio)
si no estás aquí.
Te declaro la guerra
o te firmo la paz
tú dirás a qué precio
en qué tiempo y lugar
voy a ser la culpable
de volar por los aires
de invocar la locura
(de nuevo)
de decir la verdad
Si encontrarte fue parte
de una broma, de un fraude
si lo nuestro está escrito
“no nos va a funcionar”
que me escuchen videntes
y enmudezca el destino
yo me apunto a esta ruina
a esta apuesta perdida
a esta tierra de nadie
(sin eco)
a este cáliz de sal.
No hay lugar más hostil
ni minuto más voraz
no hay alma sin la duda
sin desierto no habrá mar
orillas, respuestas, opciones,
aplausos, fiestas, amores
de qué sirve la suerte
el descanso, la paz
de qué sirve ser libre
(amor)
si no te puedo abrazar.
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