
Lo que queda de mí
hoy
es un cuerpo sin esperanza
recógelo, no lo quiero
es la parte que no encuentro
que no reconozco
que nunca me habla
Es la miseria
empeñada en colgarse
y doblarme la espalda.
Lo que queda de mí
hoy
es justo
aquello que esperabas
una muñeca, un florero
reflejado en tus ojos
sin vida, sin entrañas
con los pies abiertos
desnudos
clavados en su peana.
Lo que queda de mí
hoy
no me recuerda a nada
pero sujétalo, cuídalo
mételo en tu caja de silencios
al abrigo de un por si acaso
de un despiste
de una mirada
Pues hay quien piensa
que contiene
al borde de mi fracaso
el germen de mi batalla.





